Bianquistas forever XII

Para todos aquellos que no hayan visitado nunca esta sección o que entren sólo a mirar las fotos de las tetas de esta tía, les diré que la semana anterior estuvimos relatando la historia de cómo Bianquita conoció al nuevo redactor de Vas Tú Listo: el incombustible Kalussin. Los que sí hayan leído la 1ª parte recordarán que apalabramos una quedada con nuestra diva en uno de los garitos de moda para que conociera a este muchacho. Recordaréis también que dejamos la historia en ascuas justo en el momento en el que nos disponíamos a entrar a ese local en el que nos esperaba Kalussin, pero el puerta no nos dejaba pasar debido a que Kiko no llevaba un calzado adecuado (el tío iba ahí “to” feliz con sus zapatillas Lelli Kelly). Pues ha llegado el momento de proseguir contando el final de esta historia titulada “Bianquita conoce al nuevo redactor del blog”. Así que agarraos los machos que vamos “p’allá”.

El caso es que allí estaba nuestra Bianquita cara a cara frente al gorilazo del local, a quien le oíamos decir a lo lejos Kiko y yo que por sus muertos nadie pasaba a ese garito con esas zapatillas tan cantosas. El caso es que nuestra diva lo enganchó de la pechera y se lo llevó al callejón de detrás. Pasados 5 minutos de reloj, nuestra diva salió del callejón atusándose el vestidito y nos dijo: “¡Ea, ya podemos entrar!”. El caso es que Kiko y yo asomamos un poco el hocico por el callejón movidos por la curiosidad morbosa y nos pareció ver al gorilazo hecho un trapo tirado entre unas bolsas de basura y con los pantacas “bajaos” (y es que nuestra Bianquita es mucha jaca Paca). Ya dentro del local divisamos a Kalussin en lontananza, y como es un tío con tablas, en cuanto vio a Bianquita se acercó a ella y la dijo su famosa frase de: “¿Te estudio o te trabajo?”. Y como a nuestra madrina bloguera le molan estos piropos, pues enseguida hizo buenas migas con este muchacho. Eso sí, ver a esta gachí despendolarse en un pub es todo un espectáculo, pues menuda manera que tiene de pimplar la tía. Ciertamente es impresionante su forma de acercarse al camarero y gritar su famosa frase de “Lárgame un cilindrín, fotero” (y cada vez que lo dice la lanzan un copazo desde el otro lado de la barra, ella lo caza con una mano, y lo engulle como los gochos).

Como todo lo agarre con esa pasión, yo no digo “ná”…

Y es que lo de esta muchacha es ver una simple botella y ponerse muy tontaca. Hemos de decir que esta chica acabó la noche de una forma que si la hubiéramos tirado una cerilla fijo que habría “explotao”. Lo que sí que casi explotó fue el vestido de Bianquita, porque nunca nos cansaremos de incidir en la idea de que esos tirantes no pueden aguantar todo ese peso que lleva ahí metido cada vez que alza un poco los brazos (como por ejemplo para sostener un par de botellazas).

Como para todo saque la lengua así, yo tampoco digo “ná”…

Lo que sí que hay que reconocerla fue la forma en la que se tiró el rollo trayéndose a un par de amiguitas suyas, para que Kiko y yo no nos sintiéramos abandonados cual abuelete en una gasolinera mientras ella tonteaba con Kalussin. Esta rubia de la foto es la amiga que se trajo para Kiko (la otra amiga no sale en la estampa porque estaba conmigo en un lugar del pub digamos “más oscuro”). Lo siento chicas, pero uno no es de piedra pómez.

Las amigas de Bianquita no llegan a su nivel pero también tiene un virajazo

Ciertamente aquella noche acabamos todos como para que nos sacrificaran a los dioses, especialmente nuestra diva, que cuando bebe mucho la da por imitar a las focas del circo Price y se coloca los cubatas encima de la cabeza o en la nariz y empieza a dar palmas. Lo único cierto es que haga las barrabasadas que haga, a esta chica se le perdona todo.

Estampa de Bianquita “to chuza” a más no poder

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