Cage

Cualquier ratejo que tengo en días libres aprovecho para leer cosillas de mi comicteca, y como hoy era uno de esos días pues me ha dado por releer este cómic publicado hace unos añitos bajo el sello MAX (que como sabéis es una línea editorial de Marvel destinada a un público más adulto). Ciertamente he de reconocer que Luke Cage nunca ha sido un personaje de mi devoción, pero he de decir que esta miniserie de 5 números (publicada en nuestro país en 2 tomitos) me ha dejado un mejor concepto de este personaje.

Y es que cuando nos mencionan al bueno de Cage, a casi todos se nos viene a la mente aquel figurín de estrafalario pelaje ataviado con aquella camisa chunga de color amarillo chillón, el pelo a lo afro y el cinturón de cadena (ciertamente un personaje muy a tono al look de los años 70, pues al fin y al cabo esa fue la época en la que se creó). No en vano en aquella década surgió un auge del género conocido como blaxploitation, en el que Hollywood comenzaba a dar a este sector el protagonismo negado durante tantos años y empezaba a representarse la vida en el Guetto.

Y como en Marvel son muy de adaptar sus personajes a las modas imperantes, el bueno de Luke nació en esa época, y poco a poco empezó a compartir protagonismo con Puño de Hierro en la mítica colección de Héroes de Alquiler. Tras una época de éxito cayó un poco en el olvido y quedó relegado a meras apariciones como secundario o como invitado en otras series en plan aparición estelar. Sin embargo cuando hace unos pocos añitos llegó la línea editorial MAX se trató de revitalizar a este personaje desde un enfoque más adulto y más acorde al mundo de  los suburbios actuales por los que se mueve. De esta forma, aquí podremos presenciar a un Luke Cage más duro, cruel, corrosivo, al que se le ve bastante influido por lo que lo que es la realidad de la vida en el Guetto y por toda esa mierda que hay en torno a él (armas, hip-hop, bandas, drogas, étc…). Aquí le vemos haciendo realmente honor al nombre de “héroe de alquiler”, que no trabaja “de gratis”, y si quieres que actúe has de contratar sus servicios poniéndole una buena pasta encima de la mesa.

La historia de este cómic en cuestión arranca con una madre angustiada por la muerte de su hija, la cual quiere contratar los servicios de Cage. Una bala perdida en un ajuste de cuentas entre bandas acabó con la vida de Hope (su hija de 13 años). La mujer precisa de los servicios de Luke para dar de hostias a los culpables. De esta forma, nuestro protagonista acabará aceptando el trabajo y se meterá de lleno en todo ese mundo de bandas, corrupciones, étc…, haciéndose a lo largo de la aventura un crudo retrato de todo lo que gira en torno a este contexto de los bajos fondos. Personalmente me ha encantado cierta escena del principio del cómic en la que Luke (en su búsqueda de pistas) se encara con unos barriobajeros en una cancha de basket, con la que queda patente que para sobrevivir en un mundo así tienes que ser un cabronazo muy duro, pues ciertamente en estos ambientes el único lenguaje que entienden estas bandas es el de la fuerza y la violencia.

A modo de conclusión diré que he de reconocer que en este cómic, el bueno de Brian Azzarello (el guionista de 100 Balas), se marca una muy buena historia sobre tíos muy chungos, pues al fin y al cabo él es un gran conocedor de la serie negra y de este tipo de argumentos, con lo cual se mueve como pez en el agua en el contexto de este personaje. Mención especial al dibujo de Richard Corben, de lo mejorcito que le he visto hasta ahora con ese estilo suyo tan peculiar. Así que aunque no seas gran fan del personaje, haz como yo y deja de lado ese prejuicio, porque a lo mejor te sorprende gratamente el  retrato que aquí se nos muestra de un Luke Cage en plan “negro muy chungo” que reparte hostias como panes.

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