Time Bomb

¡¡¡Cojonudo!!!. Lo mejorcito que he leído hasta ahora de los nuevos títulos de la editorial americana Radical Comics que Dolmen está publicando por estos lares. La verdad es que de los títulos que han visto la luz en nuestro país hasta la fecha he de reconocer que AFVZ no me dejó mal sabor de boca, Hotwire casi no me acabó de convencer, pero Time Bomb me ha parecido realmente cojonudo. Por cierto, me imagino que muchos pensaréis que el título de este cómic es evocativo del hecho de cuando uno peta en su momentazo diario de ver pornacas. Pues no…, no van por ahí los tiros, joe.

La verdad es que cuando lo compré me la jugué principalmente por los nombres de los autores que aparecían en la portada, pues tanto Jimmy Palmiotti como Paul Gulacy me parecen dos tíos cumplidores, que suelen ser casi siempre sinónimo de calidad. Y qué mejor forma para pasar la sobremesa que reposando la comida en el buche y adentrándote en la lectura de una desesperada carrera contrarreloj para evitar que la vida tal y como la conocemos se vaya a tomar por culo. ¡Señores, bienvenidos al proyecto Time Bomb!.

AFVZ

Este pasado viernes, con los fajazos de billetazos rebosando ahí en mi cartera del mono Coco de los Choco-Krispies, salí del curro a toda velocidad como si me estuvieran achuchando a un mandingazo y acudí a mi tienda favorita a echar la tarde sumido en compras frikis. Así que aparte de mis compras fijas del mes me permití un arrebato consumista, y me la jugué con esta novedad de Dolmen Editorial titulada AFVZ, con la cual me hice sin tener ni zorra idea de lo que iba, pero un simple vistazo por encima me convenció.

No sé si estabáis enterados de la noticia de que Dolmen cerró hace ya tiempo un acuerdo para publicar material de la editorial americana Radical Comics aquí en España. Y los primeros títulos en ver la luz han sido este AFVZ y Hotwire, tomo con el que también me hice y que reseñaré próximamente. Por cierto, me regodeo en mi crapulencia por el magnífico aspecto de estos tomos en tapa dura y con un papel cojonudo, que aunque son un poco caretes da gusto sostener entre las manos un cómic en este formato de auténtico lujo.