Takio

He de decir en primer lugar que si me he hecho con este curioso cómic no ha sido para impresionar a una extranjera o algo por el estilo, sino por la presencia de la dupla formada por Bendis/Oeming (quienes ya nos deleitaron los ojines en su día con Powers). Y es que si me hubiera tenido que dejar embelesar por la portada gilipollesca me lo habría pasado por el ojete como el que baila pasándose un pañuelo por la entrepierna. Además que yo sigo siendo hoy por hoy un mozo impresionable y me llamó la atención la vacilada de la contraportada por medio de la cual comparaban este cómic con Ultimate Spiderman.

Hombre la verdad es que hacer esta comparación es algo similar a tratar de equiparar a la tía buena de mi vecina con Gracita Morales, pero lo que sí he de decir en favor de Takio es que se nota que el bueno de Bendis domina con gracejo natural estos argumentos de personajes jovenzuelos y todo ese contexto de los institutos americanos tan estereotipados. Así que sin más dilación vamos ya al meollo…

Antes de nada permitidme que haga un croquis del argumento para todo aquel que esté más perdido con Takio que Javier Clemente en un Mundial. Las protas son dos hermanas (TaKi y Olivia) una de 7 años «mal llevaos» y la otra de 13, las cuales tienen las típicas discrepancias de las niñas de esa edad, pues una es una criaja que se pasa todo el rato preguntando y dando por culo con sus gilipolladas y la otra es una cuasi adolescente a la que le aburren las tonterías de su hermana). La cosa cambia cuando a raíz de cierto altercado ocurrido en la casa de Kelly Sue (la mejor amiga de Taki). El caso es que un experimento fallido del padre de Kelly trae como consecuencia que una explosión otorgue poderes a nuestras protagonistas, del tipo Kung fu telekinético (mejor que lo veáis por vosotros mismos porque tiene cojones la cosa).

Aunque no lo parezca, eso de ahí es una niña

Y con lo comentado hasta el momento muchos os estaréis preguntando que en qué cojones se puede comparar Takio con Ultimate Spiderman, tal y como se comentaba en la contraportada del cómic. Pues hombre, así en frío y a bote pronto, se me ocurre el hecho de que las protagonistas son chavalas de instituto que deciden usar esos recién adquiridos poderes para luchar contra el crimen. Y es que aquí no hay traumas de tíos muertos que le metan a uno en la cabeza la famosa premisa de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, pues tanto Olivia como Taki simplemente deciden usar esos poderes para el bien porque les parece que es lo correcto.

Ale a tomar por culo

Hombre, sí puede haber ligeros parecidos en el rifi-rafe con el científico que indirectamente les otorgó sus poderes (como el de Spidey con Osborn) y en el hecho de que el maloso de este cómic conoce sus identidades secretas para poder putearlas como buenamente quiera. Pero vamos, que en poco más…

Nuestras protagonistas haciendo sombras chinescas

Lo que sí he de reconocer es que dentro de lo simple y manido del argumento, la cosa se deja leer y el tomo acaba con un final abierto como para dejarle a uno ciertas ganas de leer la continuación por el hecho de cómo se ahondará en la futura relación de nuestras protagonistas con la que ha pasado de ser su amiga a archienemiga: la buena de Kelly Sue.

Niño de instituto americano a punto de sacar una recortada

Por eso si me preguntas si recomiendo Takio sin estar «to» pedo o bajo el influjo de algún fármaco o alucinógeno quizás te diga que sí, porque dentro de lo simple del argumento la cosa queda con un final lo suficientemente curioso como para que Bendis se saque de la manga algo interesante con estas superheroínas menores de edad que temen más el castigo que les pueda imponer su madre por llegar a casa que a los malosos a los que dan de hostias. Por cierto, buen dibujo de Oeming, que hace gala de un estilo más suelto y mejorado, muy acorde al tono desenfadado de la historia.

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