DAREDEVIL: REDENCIÓN

Desde que mi colega Héctor me dejó casi toda la etapa de Frank Miller a los guiones de Daredevil, tengo que reconocer que hizo despertar en mí un interés que nunca había tenido hacia este personaje (y es que ya se sabe que no hay personajes malos, sino malos guionistas). Por cierto, aprovecho este post para recomendar esa etapa de este guionista, que ha sido recientemente reeditada en nuestro país gracias a esos tomos de Panini comics.
El caso es que no hace muchos meses salió este tomo de 100% Marvel en el que se recogían los séis números de este mini-serie titulada «Redención». Cuando lo vi en la tienda lo estuve echando un vistazo por encima y la verdad es que me dio muy buenas vibraciones, así que no dudé ni un instante en hacerme con él. Y la verdad es que reconozco que fue una gran compra, porque a lo largo de las páginas de este tomo asistiremos a una muy buena historia de intriga y pesquisas judiciales.

En primer lugar hay que decir que se usa un acontecimiento real como base de la historia, que tuvo lugar allá por el año 1993 en un pueblecito del sur de los EEUU (que en el comic se llamará Redemtion Valley), donde un niño fue brutalmente asesinado. Se trata del típico pueblo de la América más profunda que os podáis imaginar, donde el fanatismo cristiano y la mentalidad ultraconservadora está a la orden del día en cada recoveco del pueblo (por supuesto tampoco faltará el típico Sheriff corrupto).
Como es de suponer, todas las miradas acusadoras apuntan a un trío de jóvenes cercanos al mundo del Heavy metal y con alguna que otra característica satánica, que rápidamente despierta las sospechas de los conservadores vecinos de esa población
De esta forma, el abogado ciego Matt Murdock (el alter ego de Daredevil) se encargará de la defensa de uno de los principales acusados, dando lugar a una interesantísima historia de tintes jurídicos que engancha desde la primera página. Es curioso ver que la presencia de Daredevil a lo largo de la historia es meramente circunstancial, acaparando casi todo el protagonismo su faceta de abogado, muy acorde con ese tono jurídico de la historia, donde se va combinando el desarrollo de la investigación y el juicio del crimen con las escabrosas revelaciones y confesiones de los principales vecinos implicados en el asunto.
Especialmente me ha gustado ese desenlace tan dramático, ya que es uno de esos finales que según llegas a la última página y cierras el tomo te quedas un tanto reflexivo diciendo: «No jorobes que esto acaba así».
En definitiva, una muy buena historia y uno de los comics que mejor sabor de boca me han dejado en los últimos meses, cuya lectura recomiendo a todo el que quiera pasar un rato enganchado a un argumento que atrae desde la primera página.

Un triste comentario

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