Martes chupi-guays: La desaparición de Alice Creed

alice_logoDurante estos últimos meses hemos recibido muchas cartas de fans que nos preguntaban qué coño había pasado con nuestra reseñas de lunes molones (que como sabéis son las reuniones que hacíamos ese día de la semana los dos creadores de este blog en las que le dábamos al puto vicio al Fifa, nos poníamos de bollos hasta el ojete y veíamos alguna peli mierdera de la cual hacíamos luego una reseña para preveniros sobre ella o espolearos a su visionado).

El caso es que durante unos meses esas jornadas de lunes molones se cancelaron, ya que el anfitrión (el nunca bien ponderado Kiko) ha estado ovulando o algo así me dijo. Así que el otro día me llamó y me preguntó que si volvíamos a retomar estas jornadas frikis pero cambiando el día al martes. De esta forma es como han surgido los martes chupi-guays, con los que volvemos a retomar estas reuniones de puto vicio desenfrenado y películas guarrindangas). Y el encargado de elegir film para el martes pasado fue el bueno de Kiko, que cuando me comentó el título que me tenía preparado me dejó piruletísimo…

“Se llama la desaparición de Alice Creed”, me dijo este muchacho. Así que con un hilito de voz yo únicamente pude responderle: “¡Suena a puta mierda!. ¿Sabes de qué va?”. “¡No tengo ni zorra!”, me respondió él. El caso es que nos embarcamos en su visionado y descubrimos que su argumento nos pone en el pellejo de Vic, un experimentado delincuente, y Danny, su joven socio, dos secuestradores que llevan a cabo un secuestro minuciosamente planeado: el de Alice, una joven rica. Sin embargo las cosas se tuercen rápidamente y los tres personajes acaban en un tenso juego de codicia, amor, sexo y violencia.

Gente rara durmiendo la siesta

Gente rara durmiendo la siesta

Todo este drama criminal da pie a uno de esos films que se ruedan casi en su totalidad en un escenario muy concreto (el piso en el que es retenida la pobre Alice por sus captores) y el peso del metraje recae todo él en las interacciones entre el trío protagonista. Y justamente es aquí donde radica el reto para este tipo de metrajes: saber si con esos elementos tan concretos pueden conseguir componer un guión con el  que el film no caiga en el mayor de los sopores como si te hubieran estampado un bote de cloroformo en la puta cara. Y francamente he de reconocer que, para mi humilde opinión, este largometraje sabe sacar partido a todos estos factores y sin llegar a ser un peliculón sabe al menos captar la atención del espectador por saber cómo acabará todo este “sarao” que se monta a raíz de un secuestro.

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Tú nos puedes disparar lo que quieras, chata

Y justamente para lograr esto, la cinta hace uso de los giros argumentales, de manera que a lo largo del metraje asistiremos a unos cuantos de ellos de una forma que resultan sorprendentes por momentos y van complicando la trama hasta llegar a su curioso desenlace. Todo ello aderezado por unas buenas interpretaciones del trío de actores protagonista, entre los que destaca el nombre de la jamona Gemma Arterton (a la que recordaréis de pelis como Hansen y Gretel: Cazadores de Brujas o Tamara Drewe), que sale luciendo tetamen y eso siempre es un incentivo. También encontraremos a  Martin Compston o a Eddie Marsan, uno de esos secundarios que nada más verlo te dices “Ostíás, este tío me suena”, pero no caes en qué peli lo has visto. Pues a este maromo seguro que lo has podido ver en pelis como Hancock, Sherlock Holmes, War Horse o The World’s End (entre otras muchas).

"¡Espera que tienes ahí un mocarro!"

“¡Ostiás, qué mocarro tienes ahí!”

En definitiva, La desaparición de Alice Creed es un decente thriller con buenos momentos de tensión, que a pesar de sus primeros momentos de aspecto de peli chunga de las sobremesas de Antena3 se deja ver sin aburrir e incluso manteniendo ciertas cotas de intriga. Insisto en que te lo recomendamos sobre todo por ver a la Artenton en tetas, lo cual siempre resulta inquietante y un regocijo muy serio…

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