Dragonero

Ya comenté en una reseña anterior que me he vuelto muy fan de la línea editorial Bonelli y en este nuevo año me he propuesto convertirme en adalid de la ardua labor de tratar de extender estas obras al populacho y a lectores varios. Y qué menos que recomendaros el tomo que nos ocupa en la reseña de hoy (Dragonero), del cual hay que felicitar a Panini por esta espectacular edición en lo que se refiere a la relación calidad/precio, porque 25€ por un tomo de estas características es algo impensable en otras editoriales que cada vez rebajan más y más la calidad y para colmo nos inflan los precios.

Y es que por la temática y el género de la obra que nos ocupa, se trata de un cómic bastante recomendable tanto para ávidos lectores de toda la vida (sobre todo fans de la fantasía heroica), como para esa gente neófita en el mundillo del noveno arte que quieran disfrutar con una lectura bastante amena y cuya única pretensión es la de entretener y pasar un buen ratazo (y vaya si lo consigue, señores). Así que si no tenías ni las más remota idea de la existencia de esta obra no dejes de leer esta reseñita, porque seguramente descubrirás una obra que llamará tu atención tanto por su temática como por su argumento. 

Monolith

Cuando llegó a mis oídos la noticia de que la muchachada de la editorial Panini había llegado a un acuerdo con cierta famosa editorial milanesa para publicar sus cómics por estos lares me dieron ganas de salir a la calle a tirar petardos. De esta forma, desde el pasado mes de octubre empezaron a ver la luz en nuestro país algunas obras de la editorial Bonelli tales como Dragonero y Primavera del 68, las cuales tengo ahí pendientes de leer todavía con unas ganazas del copón.

Así que este mes no podía faltar a la cita Bonellista y me hice con el título que nos ocupa en la reseña de hoy, guionizado por Roberto Recchioni Mauro Uzzeo,  no sólo movido por mi afán de leer más cómic europeo, sino también por lo atrayente que me resultó su argumento, el cual los más vaguetes pueden disfrutarlo también en la película homónima producida por Sky y Sergio Bonelli Editore, de esas que suelen ver nuestras mamis en las bonitas sobremesas de Antena3 tras fregar los cacharros (chúpate esa, Mark Millar). Y tras haberlo leído no podía menos que hacer esta reseña para recomendar su lectura, pues he de reconocer que sin esperarme gran cosa me ha soprendido gratamente…