El viaje, de Paco Roca (Astiberri, 2026)

¿Por qué son tan importantes las relaciones de pareja para nosotros? ¿Qué buscamos en ellas? ¿Son posibles a largo plazo en nuestro mundo actual? Fran piensa en todo esto varado en un pequeño pueblo de la Patagonia argentina tras ser cancelado su vuelo de regreso a casa. Su identidad la definía una unión familiar que se ha roto de forma irreversible tras casi veinte años de convivencia. En ese solitario lugar, Fran intentará crear un relato de su pasado que le permita mirar hacia delante…

Si hay algo claro en todas las obras de Paco Roca es el tema de la memoria. La pérdida de la misma por culpa del Alzheimer en ‘Arrugas’; la de su padre y su madre en ‘La casa’ y ‘Regreso al Edén’; la de la historia de España en ‘Los surcos del azar’ y ‘El abismo del olvido’, etc…

…Y es ahora cuando el autor regresa con su obra más íntima y punzante hasta la fecha.
La llegada del libro coincide además con el anuncio de su adaptación al cine, lo que da una idea de la proyección que se espera para este nuevo título.

El viaje representa una evolución natural en la obra de un autor que, como hemos comentado anteriormente, siempre ha usado la memoria como materia prima…pero que aquí se atreve a poner bajo el microscopio su propia vida sentimental con una honestidad brutal.

Fran es, con matices ficticios declarados por el propio autor, un alter ego del propio Roca. El autor mezcla diferentes relaciones que ha tenido a lo largo de la vida, diferentes rupturas en un terreno muy rico en detalles que resulta narrativamente muy interesante, ya que a partir de un vuelo cancelado y veinte años de relación que aterrizan de golpe da lugar a una situación donde se tiene todo el tiempo del mundo para pensar en su ex-pareja, Susana.

Y ahí, con el viento de la Patagonia, nuestro protagonista empieza a desmontar su historia…O a intentar encajar el puzzle sentimental por primera vez…ya que Susana, su pareja de veinte años, le ha dicho que ya no le quiere.

En cierto modo, es una suerte de “infierno” del que el protagonista necesita escapar para superar la ruptura a través de su peculiar purgatorio para llegar al único paraíso posible que, en este caso, es simple y llanamente la aceptación y superación de la ruptura que le permitirá retomar y continuar con su vida.

Roca retrata con una precisión quirúrgica esa deriva silenciosa de las parejas que no se rompen de golpe, sino que se van deshaciendo despacio, sin ruido alguno. Esa distancia enorme que se abre entre dos personas que siguen durmiendo en la misma cama, pero como se suele decir coloquialmente, ya no hablan el mismo idioma.

El ritmo de El viaje es deliberadamente pausado, casi contemplativo. En todos sus cómics anteriores, Roca había intentado comprender un tema y, a partir de ahí, encontrar una posible respuesta o bien una conclusión cerrada. Pero aquí parece que no hay lugar al que llegar. Hay que aceptar la situación sin más: una que es triste, no hay duda.

El viaje es un cómic que exige paciencia y recompensa la entrega. Tenemos a un hombre solo en un aeropuerto que intenta entender por qué se rompió algo que creía sólido. Y en esa pregunta sin respuesta definitiva reside toda la propia universalidad del libro.

Su línea sintética, sus paletas contenidas y su composición de página meditada siguen siendo su sello, pero en esta nueva obra adquieren una dimensión nueva. El autor alterna situaciones temporales en la misma página y juega con el color para diferenciar el presente del pasado, un recurso que ya había explorado en obras anteriores pero que aquí cobra mayor peso emocional, dado que el pasado es, literalmente, el territorio donde vive el protagonista durante la mayor parte del relato.
Trabaja muy bien con metáforas visuales y con el firme propósito de que contar poco es más efectivo que contar mucho: cuanto menos cuenta, más espacio tiene el lector para rellenar huecos.

En definitiva: Lo que Roca disecciona no es solo una ruptura, es una generación entera. La de las parejas que queremos (o creemos) tenerlo todo y descubrimos que en esa ambición hay ocasiones en la que nos perdemos por el camino…y nos toca recalcular la ruta de este viaje que emprenden dos personas.

Lo que Roca construye a partir de ahí es uno de los trabajos más maduros, valientes e incómodos de su carrera, repleto de misiles emocionales.

Sin lugar a dudas, una de las mejores lecturas de este 2026.

Por Francisco José Arcos Serrano

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